Nueva vida en Wroclaw

Cada vez que aterrizo en un lugar nuevo todo empieza de cero. Surgen nuevas amistades, rutinas diferentes y sobre todo observo cada detalle del entorno con una curiosidad extrema. Llevo ya unos pocos días en esta ciudad polaca y creo que es un buen momento para compartir mis primeras impresiones acerca de ella e indicar sus puntos más significativos.

En primer lugar, Rynek es el corazón de la ciudad, donde más vida se respira. Se trata de una plaza antiguamente reservada al mercado medieval con una arquitectura muy característica. Cada fachada presenta unos colores diferentes dibujando así una estampa digna del parchís.

La Sky Tower es el punto más alto de la ciudad. Se puede subir hasta arriba y observar lo pequeño que es el mundo visto desde arriba acompañado de una banda sonora similar a la de Lost In Translation. Sin duda, subir de noche es mucho más emocionante.

Por otro lado, Wroclaw posee una zona ajardinada con un conjunto de fuentes en el centro ofreciendo espectáculos todos los días llenos de agua, luz y color acompañados de música. No obstante, los shows más especiales suelen tener lugar los fines de semanas. Cada vez que he ido me ha recordado un poco a las fuentes de Montjüic en Barcelona. Justo al lado de las fuentes se ubica un jardín japonés bastante pequeño pero que merece la pena visitar al menos una vez. Eso sí, la gente local recomienda visitarlo en primavera.

Como en muchas ciudades, en Wroclaw se encuentra un puente de los enamorados del que cuelgan miles de candados de parejas que algún día sellaron su amor. Sin embargo, en esa isla encontramos una catedral y por supuesto, podemos subir a través de unas escaleras de tipo caracol hasta el punto más alto y allí obtenemos una vista panorámica de la ciudad.

Muchos turistas nos quedamos extrañados por la gran diversidad de enanos que encontramos en cualquier parte de la ciudad. Existen más de 300 en la actualidad y descubrirlos todos en un auténtico reto.

A Wroclaw también se le conoce como la Pequeña Venecia debido a la gran cantidad de puentes construidos en la ciudad. Podemos contar más de un centenar de ellos. Y como es lógico, se pueden alquilar canoas e incluso barcos para navegar por los diferentes ríos que cruzan la ciudad.

Más allá de eso, las conexiones en Wroclaw están muy bien diseñadas. Los tranvías atraviesan toda la ciudad con una frecuencia bastante alta. Y a la noche, los buses salen a su relevo de tal forma que moverse a cualquier hora del día resulta muy sencillo. Es más, existe un servicio de bicis con muchísimos puntos de recogida repartidos por toda la ciudad a unos precios imbatibles. Si a ello le añadimos que los carriles bicis afloran por todas partes, la bici es un recurso muy útil para conocer la ciudad.

Finalmente, me gustaría añadir que la ciudad posee un gran ambiente ya sea día o noche, día de labor o fin de semana. En ese sentido, Wroclaw tiene una vida muy activa y social. En definitiva, creo que he acertado de lleno viniendo aquí. No conocía casi nada de Polonia y he venido aquí para descubrir un poco más acerca de este país. Siempre me ha gustado descubrir lugares totalmente desconocidos.

Cada vez que aterrizo en un lugar nuevo todo empieza de cero. Surgen nuevas amistades, rutinas diferentes y sobre todo observo cada detalle del entorno con una curiosidad extrema. Llevo ya unos pocos días en esta ciudad polaca y creo que es un buen momento para compartir mis primeras impresiones acerca de ella e indicar sus puntos más significativos.

En primer lugar, Rynek es el corazón de la ciudad, donde más vida se respira. Se trata de una plaza antiguamente reservada al mercado medieval con una arquitectura muy característica. Cada fachada presenta unos colores diferentes dibujando así una estampa digna del parchís.

La Sky Tower es el punto más alto de la ciudad. Se puede subir hasta arriba y observar lo pequeño que es el mundo visto desde arriba acompañado de una banda sonora similar a la de Lost In Translation. Sin duda, subir de noche es mucho más emocionante.

Por otro lado, Wroclaw posee una zona ajardinada con un conjunto de fuentes en el centro ofreciendo espectáculos todos los días llenos de agua, luz y color acompañados de música. No obstante, los shows más especiales suelen tener lugar los fines de semanas. Cada vez que he ido me ha recordado un poco a las fuentes de Montjüic en Barcelona. Justo al lado de las fuentes se ubica un jardín japonés bastante pequeño pero que merece la pena visitar al menos una vez. Eso sí, la gente local recomienda visitarlo en primavera.

Como en muchas ciudades, en Wroclaw se encuentra un puente de los enamorados del que cuelgan miles de candados de parejas que algún día sellaron su amor. Sin embargo, en esa isla encontramos una catedral y por supuesto, podemos subir a través de unas escaleras de tipo caracol hasta el punto más alto y allí obtenemos una vista panorámica de la ciudad.

Muchos turistas nos quedamos extrañados por la gran diversidad de enanos que encontramos en cualquier parte de la ciudad. Existen más de 300 en la actualidad y descubrirlos todos en un auténtico reto.

A Wroclaw también se le conoce como la Pequeña Venecia debido a la gran cantidad de puentes construidos en la ciudad. Podemos contar más de un centenar de ellos. Y como es lógico, se pueden alquilar canoas e incluso barcos para navegar por los diferentes ríos que cruzan la ciudad.

Más allá de eso, las conexiones en Wroclaw están muy bien diseñadas. Los tranvías atraviesan toda la ciudad con una frecuencia bastante alta. Y a la noche, los buses salen a su relevo de tal forma que moverse a cualquier hora del día resulta muy sencillo. Es más, existe un servicio de bicis con muchísimos puntos de recogida repartidos por toda la ciudad a unos precios imbatibles. Si a ello le añadimos que los carriles bicis afloran por todas partes, la bici es un recurso muy útil para conocer la ciudad.

Finalmente, me gustaría añadir que la ciudad posee un gran ambiente ya sea día o noche, día de labor o fin de semana. En ese sentido, Wroclaw tiene una vida muy activa y social. En definitiva, creo que he acertado de lleno viniendo aquí. No conocía casi nada de Polonia y he venido aquí para descubrir un poco más acerca de este país. Siempre me ha gustado descubrir lugares totalmente desconocidos.