Hace apenas un mes pisé la universidad por primera vez en mi vida. Según algunos, se trata de los mejores años de tu vida y los que determinarán a largo plazo tu carrera en la vida. Esto, lejos de ser el instituto, es algo totalmente distinto. Te adentras de lleno en un entorno distinto, al que no estás acostumbrado. Tus amigos de siempre dejan de acompañarte en el día día, aunque todavía sigas manteniendo el contacto con ello. Además, también estás lejos de tu familia. Sin embargo, te reconforta saber que siempre te apoyarán, estés donde estés.
Llevo un mes en Madrid, una ciudad totalmente nueva para mí, un mundo nuevo. Aunque unas semanas sea poco tiempo, ya me voy adaptando. Al estar en un colegio mayor, conoces gente de todos los rincones, no te limitas a entablar amistad con los de la misma región. Las culturas se mezclan. Y estoy seguro de que algunas amistades se mantendrán toda la vida. Al principio, te sientes algo inseguro ya que te encuentras solo frente a un montón de gente que no has visto en tu vida. Te cruzas por los pasillos con gente que no conoces de nada pero que viven bajo tu mismo techo. Esta sensación no duró mucho pero hay que reconocer que existió. Por otro lado, las denominadas novatadas permitieron que nos conociésemos todos entre sí de una manera divertida, aunque algunas veces no sean de tu agrado. Poco a poco, ya te vas relacionando con todo el mundo, las peticiones de amistad en las redes sociales no paran.
En cuanto a la universidad, llegas el primer día a un sitio grande, en el que te sientes un poco perdido porque no sabes muy bien a donde tienes que ir. Finalmente, entras a clase y ves a la gente que pasará junto a ti el año académico entero. Aquí la historia se vuelve a repetir. Vuelven a pronunciarse las preguntas ¿cómo te llamas?, ¿de dónde eres… de todas las bocas. Crees que en el momento se te queda pero al día siguiente vuelves a clase y te entran las dudas, te estrujas la cabeza para acordarte de como se llamaba esa persona con la que hablaste durante media hora sin resultado alguno. Llegas a la conclusión de que se lo tienes que preguntar otra vez. Finamente, te das cuenta que no eres el único al que le pasa. todos están mas o menos igual.
Respecto a las clases, te das cuenta de que ya no estás en el instituto, las faltas no quedan anotadas, los profesores no se preocupan tanto, todo depende de ti. También cambia la metodología de dar la clase, no se trata tanto de escuchar al profesor y tomar apuntes, si no más de escuchar y entender, la mayoría de los apuntes los suben los profesores a Internet. No quiero decir que no haya que escribir nada, pero si que no hay que escribir todo todo. Otro cambio significativo es la posibilidad de traer aparatos electrónicos a clase tales como portátiles, tabletas, etc. Unos pocos los utilizan para divertirse pero otros para tomar apuntes y ganar en productividad. Con esto quiero decir que dispones de mucha más libertad que antes, para lo bueno y para lo malo. Ahora eres tu el que tienes que decidir.
Aunque aquí se esté muy bien, siempre echas de menos a tu lugar de origen y a tus amigos de toda la vida. En mi caso, echo en falta la playa, acostumbrado a ir todos los días en verano aquí no la puedo pisar. Y eso que ahora es uno de los mejores momentos del año para hacer surf puesto que el agua no están tan fría, las olas son excelentes y las playas no están tan masificadas com en verano. A la gente también se le echa de menos, todos aquellos con los que has pasado el verano, con los que quedabas, con los que entrenabas, en fin, con los que formaban parte de tu vida. Sin embargo, me imagino que esto ahora tiene que ser más fácil que antes, gracias a Internet podemos mantener el contacto en todo momento, aunque no sea físico, podemos seguir hablando.
Aquí estoy en un sitio totalmente nuevo, pero muy a gusto. Estoy conociendo a una gran cantidad de gente muy maja. La universidad es una nueva experiencia que me imagino que te hará crecer y madurar como persona. Es una nueva aventura. Para finalizar, he llegado a una conclusión: estos cambios de aire te ayudan a reflexionar y a valorar lo que tienes.


