Hoy en día la fotografía ha cobrado mucha importancia. La facilidad de difusión ha permitido que nos encontremos con fotos en todos los sitios. También hay que destacar que antes era un lujo, pero ahora se ha convertido en algo normal y corriente, sobre todo con la llegada de lo digital. Consecuencia directa de esto es que se ha facilitado el proceso, llegando a ser casi instantáneo. Ahora, todo el mundo lleva una cámara en el bolsillo lista para disparar.
Al existir tantas cámaras diferentes, surgen discusiones sobre los resultados. Es muy típico escuchar a alguien decir: “Tú sacas mejores fotos porque tienes un aparato mucho mejor que el mío. Es más, yo si tuviese esa cámara sacaría también unas fotos maravillosas”. Pues bien, a mi juicio, esta gente se confunde en ciertos aspectos.
Estoy de acuerdo en que una cámara de gama alta va a permitir obtener mejores instantáneas en cuanto a características técnicas se refiere. Es decir, podrán salir mucho mas nítidas, mas vistosas, que se aproximen mucho mas a las expectativas del fotógrafo debido al uso del modo manual. Sin embargo, esto no significa que saque “mejores” fotos.
La fotografía de verdad es aquella que expresa, que transmite sentimientos, que causan algún tipo de sensación en las personas que la contemplan. Para ello, no es ni mucho menos necesario que la foto sea de una calidad extrema. El objetivo de las imágenes es capturar la magia de un momento para inmortalizarlo. Las fotos buena encierran un cúmulo de emociones en sí mismas.
Lo único que quiero decir con esto es que para sacar buenas fotos no hace falta un material muy costoso. ¡Ojo! No pretendo insinuar que las cámaras profesionales no sean útiles. Lo único que quiero es resaltar que es fundamental la creatividad y la originalidad, es decir, la idea. Claro está, que si se unen estos factores junto a un buen material, hay fuertes probabilidades de que surja una buena foto.
La inspiración de esta reflexión proviene de un tweet de @outime en el que cuenta que ha construido un difusor casero con papel cebolla. Lo importante no es el hecho en sí sino el resultado.
Te das cuenta que es bastante útil, ya que cumple decentemente con su función, y eso sí, sin hacer ningún tipo de inversión.
Aquí tenéis unas demostración rápida:
Nota: Las fotos no han sufrido ningún tipo de edición
Enseguida nos damos cuenta de que en la segunda foto la luz es mucho mas homogénea. Las sombras también parecen mas suaves. El rebote del flash en el cristal de arriba a la derecha a sido prácticamente eliminado. No es un ejemplo perfecto, pero vale para demostrar lo que quería enseñar.
Finalmente, recalco que si se tienen ganas de verdad se pueden conseguir buenas tomas. El material puede ayudar, claro, pero es secundario. Poniendo un poco de empeño y con alternativas mas baratas se pueden conseguir grandes logros. En fotografía, lo principal es la imaginación.