Entradas Destacadas

RetoPelícula: El Gran Miércoles He sobrepasado el tiempo límite una hora y algo. No sé si será válido pero lo pongo de todas formas. Aunque no se tome en cuenta me gustaría ponerlo. Esta...

Read more

Una foto cada día en 2012 Ayer estrenamos un año nuevo, el 2012, según los mayas el fin del mundo. Sin embargo, mucha gente ve eso como un final rotundo y no como un principio...

Read more

Photowalk por Madrid Hoy he asistido al Photowalk de Xataka Foto. Se trata de un evento en el que nos reunimos mucha gente con cámaras con la idea de dar una vuelta todos...

Read more

Mis primeros días en la universidad Hace apenas un mes pisé la universidad por primera vez en mi vida. Según algunos, se trata de los mejores años de tu vida y los que determinarán a...

Read more

Saber comunicarnos Desde siempre nos han dicho que saber idiomas es importante. Muchos no le encuentran ningún sentido dado que no son nada viajeros, no les gusta conocer...

Read more

Saber comunicarnos

3

Categoría : Reflexiones

Desde siempre nos han dicho que saber idiomas es importante. Muchos no le encuentran ningún sentido dado que no son nada viajeros, no les gusta conocer otras culturas, son muy cerrados, siempre se comunican con la misma gente o simplemente no quieren por la cantidad de tiempo que hay que dedicarles. Se resume en una palabra: vagancia. Por otro lado, están los que disfrutan aprendiendo algo nuevo, los que se divierten conociendo cosas distintas a las suyas, los que tienen pasión por lo desconocido.

 

Digo todo esto porque hoy me ha sucedido algo que afirma la importancia de conocer distintos idiomas. Hoy, ha sido un gran día de playa. Las olas, de cierto tamaño, se sucedían y rompían al aproximarse a la orilla con alegría. Furgonetas de hasta los sitios mas remotos han venido a ocupar todos los aparcamientos en primera línea. Había gente de todos los sitios, pelo castaño, pelirrojo, rubio, negro, ojos marrones, verdes, azules, rasgados. Por fuera distintos, pero por dentro también.

 

Estaba en el agua con la mala suerte de haber olvidado mi reloj. Hoy lo necesitaba más que nunca porque había quedado a una hora concreta. No podía quedarme hasta que desapareciese el sol. Los amigos tampoco tenían. Cuando te encuentras en estas circunstancias no queda otra que salir fuera a ver el móvil o preguntar la hora a otro que ande por ahí cerca. La primera opción no era nada apetecible puesto que luego iba a tardar mucho en volver a entrar debido a la corriente. Así que decido preguntarle la hora a uno que estaba bastante cerca, que también estaba sentado en su tabla esperando a la siguiente serie. Al oír mis palabras, me mira y se queda perplejo. Proceso enseguida la información y me doy cuenta de que no ha entendido nada. Levanto mi brazo y señalo a la muñeca. Por su expresión, deduzco que ha entendido. Vocaliza unas palabras aunque sabe que no entiendo, entonces procede a levantar las manos y mover los dedos para que cuente. Los movía una y otra vez y no entendía. Enseguida, me hace una seña para que me acerque. Me enseña su pantalla para que la pueda leer yo mismo. ¡Sé la hora!

En ese mismo instante, vemos una ola de tamaño generoso delante de nuestras cabezas. No nos da tiempo a reaccionar y nos arrastra. Damos vueltas por debajo como si de una lavadora se tratase. Finalmente, salimos a flote, nos miramos, y a pesar del susto, nos empezamos a reír. Eso es universal. Con todo esto saco mis propias conclusiones, si hubiésemos podido comunicarnos de una manera adecuada, no habríamos perdido tanto tiempo y no nos habríamos sumergido contra nuestra voluntad durante unos segundos. Aprender a comunicarse es fundamental. Los idiomas no hacen otra cosa mas que ayudarnos a diario. Aunque sea imposible saber todos, deberíamos aprender algunos.

Foto: Aristocrats-hat

Share